La capital de Nicaragua tiene mucho que ofrecer: lugares turísticos, culturales, una gastronomía interesante, y por supuesto, multitud de zonas verdes. Si estás planeando un viaje a Managua en los próximos meses, sigue leyendo este artículo, que seguro que puede ser de tu interés para organizar las zonas que vas a ver y los monumentos que tienes que visitar.

 

Nicaragua tiene un clima tropical, por lo que no hay apenas distinción entre estaciones, salvo en dos: la seca y la lluviosa. Sin embargo, hay bastantes variaciones según la zona que vayas a visitar. Si vas en la estación lluviosa no te olvides del chubasquero, pues es común que llueva todos los días al menos una vez. Infórmate del tiempo antes de ir, porque en función de eso, tu maleta puede pesar más o menos.

Qué ver en Managua

La capital nicaragüense es una de las ciudades más importantes del país. Se caracteriza por su geografía, pues está rodeada de varios lagos y otras formaciones llenas de agua, de ahí su nombre, que traducido del idioma autóctono significaría “donde hay una extensión de agua”. Por eso, es normal que la principal actividad en la antigüedad fuera la pesca. Hoy en día sigue siendo una actividad económica importante para la ciudad.

A pesar de empezar como un pueblo de pescadores, la capital de Nicaragua se ha ido convirtiendo en el verdadero corazón del país, donde late toda la economía. Hay ciertos monumentos que son de obligada visita, como es el caso de la Catedral de Santiago, también conocida como “Catedral vieja”. Aunque es del siglo XX, está situada sobre las ruinas de la antigua Parroquia de Santiago. La arquitectura es impresionante y muy original, por lo que está bien darse un paseo por la zona para fotografiarse ahí.

Aún así, no se compara con la arquitectura del Teatro Nacional Rubén Darío, que es un gran edificio blanco y de líneas rectas que destaca entre toda la vegetación de Managua. Sufrió algunos daños en 1972, cuando la ciudad fue víctima de un terremoto de gran magnitud. Pero aún así, se reparó y se reforzó, dándole el esplendor que tiene en la actualidad. Si eres un apasionado de la cultura no te puedes perder alguna representación que se organice en este lugar, o por lo menos visitar el interior, ya que siempre hay alguna exposición de arte o de literatura.

 

Uno de los tesoros arqueológicos de Managua son las Huellas de Acahualinca. Se descubrieron hace siglo y medio, pero no fue hasta mitad del siglo XX cuando comenzaron las investigaciones acerca de estas misteriosas marcas en la piedra. Se trata de una serie de huellas humanas, junto a otras de un animal que puede ser de un venado o algo similar. Este descubrimiento podría significar una evidencia de la coexistencia entre humanos y animales en la época prehistórica, por lo que es de gran importancia para la ciudad, y es muy frecuentado por los visitantes.

Y si quieres disfrutar de la naturaleza y del ecosistema de Nicaragua, lo mejor es visitar el Macizo de Peñas Blancas. Está alejado de Managua, a unos 200 kilómetros, pero merece la pena hacer una pequeña excursión de un día para ver este lugar. Es uno de los lugares más asombrosos del país, por lo que es mejor no olvidarse de la cámara de fotos. Cascadas, una selva tropical y gran cantidad de vegetación es lo que nos vamos a encontrar. Si quieres estar en contacto con la naturaleza en Nicaragua, no debes perderte este pequeño rincón del mundo.

Por otra parte tenemos el Lago de Managua. Aunque no es el más grande del país, esta formación de agua es enorme, y tiene casi 10 metros de profundidad. Con una forma muy irregular, este lago de aguas algo turbias, es un sitio bastante visitado, pero no suele ser muy atractivo por los turistas.